
El objetivo de este blog es llegar a comprender la enorme importancia y la presencia del protocolo en todas y cada una de las materias que comprenden nuestro día a día.
En nuestra vida cotidiana, a lo largo de toda una jornada, el protocolo que seguimos desde el mismo momento en que nos despertamos en la cama, después de silenciar y apagar las cuatro alarmas del móvil y a continuación de hacer la visita matinal al cuarto de baño, abrimos el micro y metemos inconscientemente una taza de café programando la temperatura para que nos salga hirviendo y de ese modo no se enfríe mientras nos secamos el pelo, nos atamos los botones de la camisa y nos subimos las medias, aprovechando que pasamos por delante de la televisión la encendemos, sin hacerla demasiado caso, eso sí, hasta que llega la sección meteorológica y nos cuentan cómo se presenta el día, así saldremos a la calle con paraguas... Conseguimos sentarnos durante cinco minutos frente a la televisión, tapada por la caja de los kellog`s special K, claro está!! que la tenemos dada la vuelta para leer una vez más la información nutricional y promociones que ofrecen... hacemos la lectura en español y en portugués... de rigor!! a la misma caja que leímos ayer y antes de ayer.

Ciertas normas, comportamientos y actitudes que adoptamos en nuestro ámbito profesional, están delimitadas por unas ciertas reglas humanas creadas y configuradas para saber estar, saber enfrentarnos a según qué situaciones. Muchos creerán que las tan comunes líneas de recibimiento y líneas de saludo que marca el protocolo sobre todo entre las casas reales, el gobierno y ciertos actos y encuentros sociales de cierta índole, son completamente innecesarios, para nada!!! pero no os habéis percatado de la gran cantidad de situaciones embarazosas que nos evitaríamos si utilizáramos este procedimiento más a menudo??
La cena de nochebuena de todos los años; lo que podemos tardar en ocupar nuestro asiento desde el momento en que llegamos a la casa de nuestros abuelos, nada más llegar debes saludar a tu primo el que se marchó todo el año a Londres para practicar el inglés, a tu tía la que está soltera, para recordarla lo joven que se encuentra y que te cuente el último viaje que ha hecho a Siria con una excursión que organizaba la asociación de vecinos de su barrio... la tía abuela que por más que te digan el parentesco entero que tienes con ella, nunca supiste quién era y nunca sabrás por qué sois parientes... pero la mujer es mayor y es obligado acercarte a que te agarre el carrillo y te diga si estás enferma por no pesar 83 kilos... despúes de toda esta carrera de obstáculos llegas a tu asiento habiendo conseguido evitar el contacto con tu hermano al que no ves ni diriges palabra desde que hace tres meses tuvierais un encontronazo, mejor no acercarnos por no saber cómo actuar. De la despedida no quiero ni hablar... si a las doce y media de la noche avisas de que te vas a marchar ya, quizá a las dos y cuarto de la noche consigas dar la última razón de por qué te vas tan pronto y recibas los dos últimos besos del último familiar que te queda por decir adiós.

Seguramente que después de toda esta escena tan familiar para tantos de nosotros, entendamos algo mejor el sentido que tiene y la gran necesidad de seguir el protocolo en materia de creación de líneas de saludo y de recibimiento, imaginad un encuentro a las puertas de la Moncloa, entre las numerosas personalidades que se hubieran convocado, una de ellas Esperanza Aguirre, otra Ruiz Gallardón, Zapatero purulando por allí, sería muy tentador para la prensa si se apreciaran gestos muy afectuosos entre según que personas y otros no tanto o incluso de indiferencia hacia ciertos individuos, imaginense a Gallardón sin saludar a Aguirre, pasando de largo por delante de ella... Portada del ABC del día siguiente.
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