lunes, 15 de noviembre de 2010

Deporte, Sociedad & Protocolo Internacional unidos por Abu Dabi y F1

Abu Dhabi, capital y templo petrolero de los Emiratos Arabes, ha acogido este domingo la final del Mundial de Fórmula1. Finalmente el podium lo ha liderado Sebastian Vettel, con sus recién cumplidos 23 años. Fernando Alonso ha tenido que conformarse con un séptimo puesto en esta última carrera, lo que le impide convertirse en tricampeón del Mundial.

Pero sus primeras palabras tras la carrera han sido honestas y coherentes. Él mismo ha reconocido que quizá la trayectoria del equipo a lo largo del mundial no haya sido la más ejemplar ni la más acertada para hacerse finalmente con la corona.

Sea por una estrategia equivocada de Ferrari, sea ausencia de templanza por parte del piloto asturiano, lo que sí es cierto es que la pérdida de un campeonato no depende de una única carrera sino del cúmulo de fallos a lo largo de un año. Y en este caso ha vencido el que menos errores ha cometido, o dicho de otra manera, el que más ha rendido durante todo el mundial.



Y como es lógico la prensa alemana celebra la victoria de su nueva estrella del automovilismo. En la prensa alemana y berlinesa se pueden leer estos titulares "La conversión en hombre", "El milagro de Oriente", "Sorpresa en el desierto", "Eres campeón del mundo". Orgullo, satisfacción y justicia es lo que siente toda la nación germana.

El momento de la premiación siguió el protocolo al que nos tiene acostumbrados la Fórmula 1, ajustando algunos matices al protocolo de los países árabes un número considerable de azafatas, con unos trajes perfectamente adaptados a la tendencia en el Islam, para vitorear y hacer de pasillo a los triunfadores, el podium, los himnos, y por supuesto la rociada con cava para el equipo y la afición, pero en este caso no se trataba de cava.


No es que Vettel no tuviera tanta práctica como Fernando Alonso agitando botellas XXL de champán y haciendo de aspersor para bañar a todo el mundo, sino que lo que probablemente contuvieran esas botellas fuera zumo de frutas, o algún refresco con escasas burbujas... Esto es porque de entre muchas de las normas sociales y creencias de la cultura islámica establecidas a través del Corán, está la de no beber alcohol en lugares públicos.

Para terminar os dejo con el video en el que Massa y Alonso, días antes de la final del mundial, participan montándose en la Montaña Rusa en el parque temático recién inaugurado dedicado a Ferrari, junto al circuito de Yas Marina, la más rápida del mundo por alcanzar los 240 km/h. Si te fijas a parte de que se les desencaje la cara y se les estire la piel al máximo, Fernando pierde su cartera con las tarjetas de crédito, cosa que tampoco creo que le ocasione mucho problema a su bolsillo...
montañarusaferrari

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